Desde hace unos meses cada vez usamos Internet para visitar un periódico, un blog o la web de una tienda online nos encontramos con un aviso acerca de la aceptación, o no, de la existencia de cookies en la navegación. Se trata de un proceso molesto, que se ha de repetir en casi todos los sites españoles que visitemos. La ley sobre cookies es una ley española que de momento sólo afecta a webs españolas. Este hecho, unido a lo molesto que resulta aceptar tal cantidad de avisos han recibido no pocas criticas por parte de webmaster y profesionales del sector, que sienten que compiten en desigualdad de condiciones que webs de otras nacionalidades, no obligadas a poner ese tipo de avisos a pesar de usar cookies igualmente.

Por parte de los usuarios también parece que hay cierta molestia. Hasta ahora a casi nadie les preocupaba la existencia de cookies, y a quien lo hacia, podía solucionarlo limpiando el caché regularmente o mediante otras técnicas no muy complejas.

Parece pues, que la ley de cookies es una ley que nos viene impuesta desde arriba y que no agrada los webmasters, que ven como tienen que suprimir cookies o poner avisos llamativos cuando ?los de fuera? no tienen que hacerlo, ni tampoco a los usuarios, que ven como tienen que aceptar condiciones antes de entrar una web, algo especialmente molesto cuando usas el smartphone como dispositivo.

El estado tiene que proteger lo que no somos capaces nosotros.

Posiblemente alguno de los aspectos de la ley de cookies resulten excesivos, pero también es cierto que se necesitaba regular de alguna manera el aumento de las cookies y de las monitorizaciones de los movimientos de los usuarios. En España somos especialmente confiados a la hora de confiar nuestros datos a desconocidos, llegando al caso de que hasta el 30% de las personas que venden un móvil, un tablet o un ordenador de segunda mano, ni se molestan en borrar sus datos antes de enviar su viejo smartphone a un desconocido o a una empresa especializada en su reutilización o reciclaje. Un buen ejemplo de hasta donde llega la despreocupación de los españoles a este respecto.

La ley de Cookies se preocupa por algo de lo que nosotros como ciudadanos, deberíamos ocuparnos: Preservar nuestra intimidad y nuestros datos de aquellos que quieran aprovecharlos para comerciar o incluso para estafarnos. Al igual que hay cada vez más servicios webs que nos obligan a tener contraseñas más complejas y difíciles de averiguar. Resulta que hay quienes desde el ámbito público y el privado, se preocupan más de nuestra seguridad y privacidad que nosotros mismos.

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