La inmensa mayoría de los que trabajamos en Internet tenemos buenas ideas y grandes ilusiones, aunque somos pequeños empresarios con escasos presupuestos. Por esa razón tenemos que forzar nuestra imaginación y creatividad para conseguir promocionar nuestras webs con muchas horas de trabajo y el mínimo de inversión.

Esto, que para el profano puede parecer imposible, realmente no lo es tanto cuando se sabe cómo hacerlo. Y el secreto tiene un nombre: e-mail marketing.

Sin ninguna duda, el e-mail es la más potente herramienta de marketing que se haya inventado nunca. Un método rápido, eficaz y muy barato para comunicarnos con nuestros clientes potenciales. El problema es que muy pocos profesionales saben usarla adecuadamente.

La primera e importante consideración que tenemos que hacer como preámbulo a cualquier acción de e-mail marketing es la necesidad de acotar el “target group” o “público-objetivo” al que nos dirigimos. (Llamamos público-objetivo a un grupo homogéneo de personas con características similares entre sí y diferenciadas del resto).

Si en cualquier acción de marketing es indispensable tener perfectamente identificado a nuestro público-objetivo, cuando vamos a utilizar el e-mail para meternos en su intimidad lo es todavía mucho más. Basta pensar en nuestra reacción cuando abrimos el buzón de nuestro domicilio y cogemos una carta de publicidad directa que no hemos solicitado. Lo que determina la actitud que adoptemos es si el tema que nos ofrecen coincide o no con nuestros gustos, aficiones o intereses. Porque si recibimos una oferta de puros y no somos fumadores no sólo la tiraremos a la basura de inmediato, sino que probablemente nos enfadaremos y reaccionaremos indignados contra la empresa que nos envió esa carta. En cambio, si somos aficionados a los deportes de invierno y recibimos una oferta para pasar unos días de vacaciones esquiando en los Pirineos, es probable que la leamos con interés, e incluso que formalicemos la compra.

Ahí reside la gran ventaja del marketing directo, y mucho más todavía del e-mail marketing: que si conseguimos contactar con personas que están interesadas en nuestro producto o servicio no sólo nos aceptarán de buen grado sino que es muy probable que consigamos ventas. En cambio, si nos dirigimos a aquellos que están muy alejados de nuestro tema no sólo no venderemos ni un céntimo, sino que estaremos desprestigiando el buen nombre de nuestra web y de nuestra empresa.

Lo que no se debe hacer: spam

En Internet se llama “spam” al envío masivo de e-mails publicitarios no solicitados dirigidos a poblaciones no segmentadas. Una práctica que está totalmente desprestigiada, ya que únicamente la utilizan los novatos y los desaprensivos, pero nunca los comerciantes serios.

Aunque en países como Estados Unidos es una práctica bastante habitual, en España no es frecuente la venta de Bases de Datos de direcciones e-mail, ya que está prohibido por la Ley de Protección de Datos Personales. Sin embargo, pueden encontrarse ciertas personas o empresas que lo hacen. Sin embargo, no te lo recomiendo en absoluto.

No sólo es que los resultados serán nulos, por cuanto estarás ofreciendo tu producto o servicio a personas que, en su inmensa mayoría, no tienen nada que ver con él, sino que estarás equiparando tu empresa a todos esos “sacaperras” que existen en la Red dedicados a los negocios piramidales, a las ofertas de sexo virtual o casinos cibernéticos, o a vender manuales de “Cómo hacerse rico en dos días”.

Por otra parte, no puedes olvidar que si haces “spam” corres el riesgo de que tu ISP (el proveedor de acceso a Internet donde tienes alojada tu web y que también te da el servicio de correo electrónico) te cancele el contrato por efectuar prácticas contrarias a la ética de Internet. Algo que ya empieza a suceder cada vez con más frecuencia.

Y lo que es aún más importante, de acuerdo con la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, las empresas españolas están expuestas a sufrir fuertes sanciones económicas si envían correos electrónicos de carácter comercial sin contar con la previa y expresa autorización de los destinatarios.

Así que olvídate del “spam”, porque es lo más parecido al “anti-marketing”.